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¿Cómo puede la voluntad de Dios en la Biblia para tarjetas de crédito ayudarme a salir de deudas?

La tarjeta de crédito según la voluntad de Dios

Introducción

En nuestra sociedad actual, el uso de tarjetas de crédito se ha vuelto muy común.

Sin embargo, es importante que como cristianos busqués la guía de la Palabra de Dios en todas las áreas de tu vida, incluyendo tus finanzas.

En este artículo, exploraremos 5 formas poco conocidas de usar la tarjeta de crédito según la voluntad de Dios.

Y cómo esto puede ayudarte a evitar deudas.

1. La tarjeta de crédito según la voluntad de Dios: Prudencia

 

Si decidís usar tarjetas de crédito, debés hacerlo con prudencia.

Esto significa pagar el saldo completo al final de cada mes y evitar llevar una deuda acumulada.

Romanos 13:8 anima a no tener deudas pendientes con nadie, excepto deberle a los demás una cuota de amor:

No tengan deudas con nadie, aparte de la deuda de amor que tienen unos con otros;

Además, investigá y elegí una tarjeta con un buen programa de recompensas.

Pero recordá que ninguna recompensa o beneficio vale la pena si terminás endeudado.

2. La tarjeta de crédito según la voluntad de Dios: Fondo de Ahorro

 

La Biblia enseña la importancia de tener un fondo de ahorro de emergencia.

Proverbios 21:20 dice que en la casa del sabio hay riquezas y perfume, pero en la casa del necio hay despilfarro.

En casa del sabio hay riquezas y perfumes,
pero el necio gasta todo lo que tiene.

Un fondo de ahorro de emergencia te protege de depender de las tarjetas de crédito para cubrir gastos inesperados.

Comenzá ahorrando una cantidad que te permita en un año lograr los recursos para vivir un mes sin cobrar.

Para lograr este ahorro debés controlar el uso de la tarjeta de crédito según la voluntad de Dios, usándola de acuerdo a las instrucciones contenidas en este artículo.

3. La tarjeta de crédito según la voluntad de Dios: Presupuesto

 

Un presupuesto es una herramienta invaluable para administrar tus finanzas de manera sabia.

Te ayuda a controlar tus gastos, identificar áreas en las que podés ahorrar y asignar tus recursos de acuerdo con tus prioridades.

Independientemente de si tenés deudas o no, seguir un presupuesto te ayuda a ser buenos administradores de los recursos que Dios te ha dado.

4. Evita Deudas Largas

 

La Biblia aconseja evitar la deuda a largo plazo, excepto en el caso de una hipoteca.

Si incurrís en cargos en tu tarjeta de crédito, tenés que dejar de usarla hasta que hayas pagado todas tus deudas.

Tenés que trabajar diligentemente para pagar tus deudas lo antes posible y honrar tus promesas de pago.

Eclesiastés 5:4-5 recuerda la importancia de cumplir tus promesas a Dios y a los demás:

Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a él no le agradan los necios. Cumple lo que prometes, pues vale más no prometer, que prometer y no cumplir.

No se trata de EVITAR las deudas, sino de usar la tarjeta de crédito según la voluntad de Dios, que incluye pagar los compromisos asumidos.

 

    5. Evita la Esclavitud Financiera

     

    La Biblia enseña que el endeudamiento puede llevarte a la esclavitud financiera.

    Proverbios 22:7 advierte:

    «El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es esclavo del que presta.

    Esto significa que cuando dependés de las tarjetas de crédito para financiar tu estilo de vida, te convertís en esclavo de la deuda.

    En lugar de confiar en las tarjetas de crédito, debés confiar en Dios como tu proveedor y depender de Él para tus necesidades.

     

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    Conclusión

    Usar la tarjeta de crédito según la voluntad de Dios te ayuda en todas las áreas de tu vida, incluyendo el tema de las deudas en general.

    Al seguir los principios bíblicos de

    – evitar la esclavitud financiera

    – utilizar las tarjetas de crédito con prudencia

    – evitar la deuda a largo plazo

    – tener un fondo de ahorro de emergencia

    – y crear un presupuesto

    …podrás utilizar tus tarjetas de crédito de manera sabia y honrar a Dios en tus finanzas.

    Recordá que el uso de tarjetas de crédito no es malo en sí mismo, pero debés utilizarlas con responsabilidad y de acuerdo con los principios bíblicos.

    Confiá en Dios como tu proveedor y buscá su guía en todas tus decisiones financieras.

     

     

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