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¿Alguna vez has deseado escuchar la voz de Dios de forma clara y directa?

La voluntad de Dios es

¿Has anhelado recibir su guía, su consuelo, su corrección o su confirmación?

¿O has sentido que Dios te habla, pero no sabés cómo discernir su voz de otras voces que te confunden o te engañan?

 

Si tu respuesta es sí, este artículo es para vos.

En él, te voy a compartir cuatro puntos que te ayudarán a reconocer la inconfundible voz de Dios en tu vida.

Pues la voluntad de Dios es su voz.

1. La voluntad de Dios es una voz personal

 

Cuando Dios te habla, lo hace de manera personal.

Esto significa que Dios te habla a vos como a un hijo amado, que te conoce, que te llama por tu nombre, y que tiene un propósito para tu vida.

Dios no te habla como a una masa indiferenciada, sino como a una persona única y especial.

 

La Biblia muestra muchos ejemplos de cómo Dios habló personalmente a sus siervos.

Entre ellos, Abraham, Moisés, Samuel, David, Isaías, Jeremías, Pablo y muchos otros.

Dios les habló de diferentes maneras, por medio de sueños, visiones, ángeles, profetas, o directamente desde el cielo.

Pero en todos los casos, Dios les habló con amor, con autoridad, y con claridad.

 

¿Cómo podés escuchar la voz personal de Dios?

Para ello, debés tener una relación personal con Dios, por medio de la fe en Jesucristo, su Hijo.

Jesús dijo en Juan 10:27:

«Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen»

Si sos una oveja de Jesús, podés estar seguro de que Él te habla, y de que podrás reconocer su voz.

Pero para eso, debés estar atento, dispuesto y obediente a lo que Él te dice.

2. La voluntad de Dios es una voz bíblica

 

En segundo lugar, debés saber que la voz de Dios es una voz bíblica.

Esto significa que Dios te habla de acuerdo con su Palabra, que es la Biblia, que es la revelación escrita de su voluntad.

Dios no te habla nada que contradiga, que añada, o que quite algo de lo que ya ha dicho en las Escrituras.

Él no cambia, y su Palabra tampoco.

 

La Biblia muestra que la voz de Dios siempre está en armonía con la Palabra de Dios, y que nunca hay conflicto entre ambas.

Es la regla de fe y de conducta para el creyente, y es el criterio para probar todo lo que se dice que viene de Dios.

También sabemos que la Biblia es la espada del Espíritu, que corta entre la verdad y el error, entre la luz y las tinieblas, entre la vida y la muerte.

 

¿Cómo podés escuchar la voz bíblica de Dios?

Debés estudiar, meditar, memorizar y aplicar la Palabra de Dios.

El Espíritu Santo te ayuda, dice la Biblia, pues es Él quien te la enseña y te la recuerda.

Jesús dijo en Juan 14:26:

«Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho»

Si sos un discípulo de Jesús, podés estar seguro de que Él te habla por medio de su Palabra, y de que podrás entenderla y aplicarla.

Pero para eso, debés ser diligente, humilde y fiel a lo que Él te revela.

    3. La voluntad de Dios es una voz interior

     

    El tercer punto que debés saber es que la voz de Dios es una voz interior.

    Esto significa que Dios te habla en tu corazón, a tu mente, a tu conciencia, o en lo profundo de tu espíritu, que es la parte tuya que se comunica con Él.

    Dios no te habla normalmente por medio de señales externas, de coincidencias, supersticiones, o de emociones.

    Es cierto que en ocasiones puede hacerlo, sin embargo, Dios te habla con frecuencia por medio de su Espíritu, que mora en vos si sos un creyente.

     

    En la Biblia se muestra que la voz de Dios es una voz suave y apacible, que se hace oír en el silencio, en la intimidad, y en la oración.

    La Biblia dice en 1 Reyes 19:11-12:

    «Y le dijo Jehová: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado»

    Así le habló Dios a Elías, y así nos habla Dios a nosotros.

     

    ¿Cómo podés escuchar la voz interior de Dios?

    Para lograrlo, debés cultivar una vida de comunión con Dios, por medio de la oración, el ayuno, la alabanza, y la adoración.

    Debés apartarte del ruido, de las distracciones, y de los pecados que te impiden oír su voz.

    Y tenés que estar en sintonía con su Espíritu, que te guía, te consuela, te corrige, y te confirma.

    Romanos 8:16 dice:

    «El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios»

    Si sos un hijo de Dios, podés estar seguro de que Él te habla en tu interior, y de que podés percibir su voz.

    Pero para eso, debés ser sensible, receptivo y atento a lo que Él te dice.

     

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    4. La voluntad de Dios es una voz confirmada

     

    El cuarto punto que debés saber es que la voz de Dios es una voz confirmada.

    Esto significa que Dios te habla de forma coherente, consistente, y convergente.

    Y que te da evidencias, testimonios, y frutos que respaldan lo que te dice.

    Dios no te habla de forma confusa, contradictoria, o aislada, ni te deja en la duda, en la incertidumbre, o en la soledad.

    Él te habla de forma clara, firme, y acompañada, y te da paz, seguridad, y gozo.

     

    La Biblia muestra que la voz de Dios siempre tiene confirmación.

    Será por medio de las Escrituras, de los consejos de otros creyentes, de las circunstancias providenciales, o de los resultados.

    La Biblia dice en Hechos 15.28:

    “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias.”

    De esta manera, esos creyentes confirmaron que era la voluntad de Dios que los gentiles fueran salvos por la gracia de Jesucristo.

    Sin someterse a las leyes judías.

    Así confirmó Dios su voluntad a muchos de sus siervos, como a Gedeón, a Josué, a Ester, a Nehemías, a Pedro, y a muchos otros.

    A varios de ellos, Dios les dio señales, profecías, milagros, oportunidades, o frutos, que les aseguraron que estaban escuchando su voz.

     

    ¿Cómo podés escuchar la voz confirmada de Dios?

    Es muy importante buscar la confirmación de Dios en todo lo que creés que Él te habla, y no actuar por impulsos, emociones, o presiones.

    Debés someter lo que escuchás a la prueba de la Palabra de Dios, que es la autoridad final.

    O bien, pedir el consejo de otros creyentes maduros, que te puedan orientar y apoyar.

    También podés observar las circunstancias que se abren o se cierran, que te indican el camino a seguir.

    Y debés evaluar los resultados que se producen, que te muestran el fruto de tu obediencia.

    5. La voluntad de Dios es una voz que transforma

     

    Para finalizar, te cuento que la voz de Dios es una voz que transforma.

    Esto significa que Dios te habla para cambiarte, para hacerte más como Él, para que reflejés su imagen y su carácter.

    Dios no te habla para dejarte igual, para complacerte, o para halagarte.

    Él te habla para desafiarte, para corregirte, y para bendecirte.

     

    En la Biblia se muestra que la voz de Dios tiene un poder transformador, que obra en la vida de los que la escuchan y la obedecen.

    La Biblia dice en Hebreos 4:12:

    «Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón»

    Así transformó Dios la vida de muchos de sus hijos, como a Abraham, a Moisés, a David, a Pablo, y a muchos otros.

    Dios les habló y les hizo crecer en la fe, en el amor, en la esperanza, y en la santidad.

     

    ¿Cómo podés escuchar la voz transformadora de Dios?

    Tenés que estar dispuesto a cambiar, a renunciar, a aprender, y a crecer, según lo que Dios te habla.

    Debés tener un corazón humilde, que reconoce sus errores, y que busca el perdón y la restauración de Dios.

    También un corazón obediente, que hace lo que Dios le manda, y que sigue sus pasos.

    Y finalmente debés tener un corazón agradecido, que alaba a Dios por lo que hace en tu vida, y que comparte su gracia con los demás.

    CONCLUSIÓN

    Espero que este artículo te haya sido de ayuda, y que puedas aplicar estos principios bíblicos en tu vida.

    Te invito a que compartas este artículo con tus amigos y familiares, para que ellos también puedan conocer y vivir la voluntad de Dios.

    Y te invito, finalmente, a que me dejes un comentario, contándome cómo te ha ido, y cómo te puedo ayudar.

    Que Dios te bendiga.

     

     

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