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Dios nos ha llamado a ser sus hijos, y como tal, quiere que crezcamos en su conocimiento, en su imagen, y en su amor.

Él no nos deja como estamos, sino que nos transforma por su Espíritu, para que seamos cada vez más como Cristo.

En este artículo, vamos a ver tres formas de cooperar con la voluntad de Dios para tu crecimiento.

La voluntad de Dios para tu crecimiento

1. La Voluntad de Dios para tu crecimiento: Estudiar su VOLUNTAD DECRETIVA

 

Dios nos ha revelado parte de su plan eterno en su Palabra, que es la verdad que nos hace libres (Juan 8:32).

En ella podemos conocer los hechos y las doctrinas que Dios ha establecido para su gloria y nuestro bien.

Estudiar la voluntad decretiva de Dios nos ayuda a entender quién es Dios, qué ha hecho, qué está haciendo, y qué hará.

Y al estudiar la voluntad decretiva de Dios crecemos en sabiduría, en fe, y en esperanza.

Así arribamos en primer lugar a la voluntad de Dios para tu crecimiento.

2. La Voluntad de Dios para tu crecimiento: Practicar su VOLUNTAD PRECEPTIVA

 

Dios nos ha dado su ley, que es el camino que nos conduce a la vida (Mateo 7:14).

Allí aprendemos lo que Dios espera de nosotros, cómo debemos comportarnos, y qué decisiones debemos tomar.

El decidir practicar la voluntad preceptiva de Dios nos ayuda a vivir de acuerdo con su voluntad, a evitar el pecado, y a hacer el bien.

Practicar la voluntad preceptiva de Dios nos hace crecer en santidad, en obediencia, y en bendición.

Y ésta es la segunda forma de encontrarnos con la voluntad de Dios para tu crecimiento.

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3. La Voluntad de Dios para tu crecimiento: Buscar su VOLUNTAD DE BENEPLÁCITO

 

Dios nos dio su gracia, que es el poder que nos capacita para agradarle (Filipenses 2:13).

Por gracia, podemos experimentar el amor de Dios, la comunión con él, y el servicio a él.

Entonces, al buscar la voluntad de beneplácito de Dios honramos a Dios con nuestra vida, le adoramos con el corazón, y le servimos con nuestros dones.

Buscar la voluntad de beneplácito de Dios nos hace crecer en amor, en gratitud, y en fruto.

Para terminar, ésta es la tercera forma de hallar la voluntad de Dios para tu crecimiento.

CONCLUSIÓN

 

Estas tres formas nos muestran que el crecimiento espiritual no es algo automático, sino que requiere de nuestra cooperación con la obra de Dios en nosotros.

Si queremos crecer, debemos estudiar su plan, practicar su ley, y buscar su gracia.

Y así podrás encontrar la voluntad de Dios para tu crecimiento.

Así podremos decir como Pablo:

«A aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea la gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén» (Efesios 3:20-21).

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