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En el intrincado laberinto de la vida, nos encontramos en encrucijadas donde nuestras decisiones pueden alterar nuestro destino.

En la Voluntad de Dios

 

¿Cómo mantenerse en la voluntad de Dios en medio de estas elecciones cruciales?

En este artículo, exploraremos cómo enfrentar estas encrucijadas y buscar la guía divina en cada paso que damos.

En La Voluntad de Dios: qué hay en la Biblia

 

¿Qué es la voluntad de Dios?

¿Cómo podemos conocerla y hacerla?

Estas son preguntas que muchos cristianos se hacen, y que la Biblia responde de manera clara y práctica.

Estar en la voluntad de Dios se relaciona con el plan, propósito y deseo de Dios para nuestra vida y para el mundo.

La Biblia nos revela la voluntad de Dios de dos maneras: mediante sus mandamientos y mediante sus promesas.

 

Los mandamientos de Dios

Son sus instrucciones para que vivamos de acuerdo con su carácter santo y justo.

Nos muestran lo que Dios espera de nosotros, lo que le agrada y lo que le desagrada.

Éstos se encuentran en toda la Biblia, pero se resumen en el amor a Dios y al prójimo:

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Mateo 22:37-40.

 

Las promesas de Dios

Son sus compromisos de bendecirnos, protegernos y guiarnos.

Nos muestran lo que Dios quiere hacer por nosotros, lo que nos ha dado y lo que nos dará.

Ellas se cumplen en Jesucristo, el Hijo de Dios que murió por nuestros pecados y resucitó para darnos vida eterna:

“porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”

2 Corintios 1:20.

 

Conocer y hacer la voluntad de Dios es el mayor privilegio y la mayor responsabilidad de todo cristiano.

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, y nos conduce a la gloria de Dios y a nuestra felicidad

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Romanos 12:2

Decisiones en la Voluntad de Dios (a)

 

  1. Donde Dios Ordena, Debemos Obedecer

La primera regla para tomar decisiones en la voluntad de Dios es obedecer sus mandamientos.

Es decir, sus instrucciones para que vivamos de acuerdo con su carácter santo y justo.

Cuando la Palabra de Dios es clara y directa, no hay margen para la duda.

Obedecer es nuestro deber y privilegio.

Por ejemplo, cuando Dios nos ordena amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos…

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Mateo 22:39

no hay espacio para la negociación.

 

La obediencia es la senda hacia la voluntad divina.

En momentos de incertidumbre, recordemos que la obediencia a Dios siempre es la elección correcta.

 

Obedecer a Dios implica renunciar a nuestra voluntad propia y someternos a la suya.

Implica confiar en que Él sabe lo que es mejor para nosotros y que tiene un plan para nuestra vida.

Y que debemos seguir el ejemplo de Jesucristo, quien dijo:

“No se haga mi voluntad, sino la tuya”

Lucas 22:42

 

Obedecer a Dios es la clave para descubrir y hacer su voluntad. 🙏🙌

 

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Decisiones en la Voluntad de Dios (b)

 

  1. Donde No Hay Mandamiento, Dios Nos Da Libertad

En muchas situaciones de la vida, no encontraremos un mandamiento específico de Dios que nos diga qué hacer.

Por ejemplo, no hay un versículo bíblico que nos indique qué carrera elegir, en qué ciudad vivir o qué marca de automóvil comprar.

En estos casos, Dios nos da libertad y responsabilidad para tomar nuestras propias decisiones, siempre que sean coherentes con su Palabra y su carácter.

 

La libertad no es licencia para hacer lo que queramos, sino una oportunidad para buscar a Dios en cada elección.

Podemos pedirle su dirección en oración, consultar su voluntad revelada en la Biblia y buscar el consejo de otros creyentes maduros.

Dios puede guiarnos de diversas maneras: por medio de la paz interior, las circunstancias o los deseos santos.

 

La libertad implica también asumir las consecuencias de nuestras decisiones.

No todas las decisiones son igualmente buenas ni beneficiosas.

Algunas pueden traernos problemas o arrepentimientos.

Otras pueden ser neutrales o indiferentes.

Y por supuesto, algunas pueden ser bendiciones o aciertos.

Lo importante es que aprendamos de nuestras decisiones y que confiemos en que Dios puede usarlas para su gloria y nuestro bien. 🙏👍

Decisiones… (c)

 

  1. La Paz Interior como Indicador

Muchas veces, Dios nos guía a través de una combinación de oración, consejo y paz interior.

La paz interior es un sentimiento de tranquilidad y seguridad que proviene de saber que estamos en armonía con Dios y su voluntad.

Es un regalo de Dios que sobrepasa todo entendimiento

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:7

 

Si la paz reina en nuestras decisiones, es un buen indicio de que estamos siguiendo la voluntad de Dios.

Si sentimos inquietud, ansiedad o conflicto, puede ser una señal de que necesitamos reconsiderar nuestras opciones o buscar más orientación.

La paz no siempre significa ausencia de dificultades, sino confianza en que Dios está con nosotros y nos respalda.

 

Cuando enfrentemos decisiones importantes, busquemos esa paz que solo Dios puede dar.

No nos dejemos llevar por las emociones, las presiones o las apariencias.

Escuchemos la voz de Dios en nuestro corazón y sigamos su dirección.

La paz interior es una brújula que nos ayuda a navegar las encrucijadas de la vida. 🙏🕊️

Conclusión

 

Navegar las encrucijadas no es fácil ni lineal.

A veces, nuestras elecciones parecen llevarnos por caminos sin salida, pero podemos confiar en que Dios está presente en cada bifurcación.

No temas equivocarte; Dios usa incluso nuestras decisiones imperfectas para cumplir su propósito.

Que busquemos su voluntad y caminemos con fe, sabiendo que en sus manos están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes

Porque en su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas.

Salmo 95:4

 

Dedica tiempo hoy a orar por tus decisiones.

Y recuerda:

“El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor”

Proverbios 16:9

 

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